El movimiento feminista Ni Una Menos conmemora su décimo aniversario con una movilización que trasciende la lucha contra la violencia de género, sumándose a otras demandas sociales en el contexto de las políticas de ajuste implementadas por el gobierno de Javier Milei. Por primera vez desde su creación en 2015, la marcha no se realizó el 3 de junio, sino que se trasladó al miércoles 4 para confluir con las protestas semanales de jubilados, trabajadores del Hospital Garrahan, científicos del CONICET, personas con discapacidad y otros sectores afectados por las medidas gubernamentales.

La consigna de este año, «Contra el ajuste y la crueldad», refleja la preocupación por el desmantelamiento de políticas públicas en áreas como salud, ciencia y derechos de género. Desde la asunción de Milei, se han registrado recortes significativos en programas de asistencia a víctimas de violencia de género, la suspensión de capacitaciones de la Ley Micaela y el cierre del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad.

La movilización también recuerda el femicidio de Chiara Páez, ocurrido en 2015, que dio origen al movimiento Ni Una Menos. A pesar de los avances legislativos, como la legalización del aborto y la implementación de cuotas laborales para personas trans, las estadísticas de femicidios se mantienen alarmantes, con un promedio de una mujer asesinada cada 39 horas en 2024.