El gobernador bonaerense Axel Kicillof destacó que “hay que dejar diferencias atrás” al comentar el cierre de listas de Fuerza Patria para las elecciones del 7 de septiembre, subrayando la importancia de la unidad para hacer frente al modelo impulsado desde la Casa Rosada por Javier Milei. Resaltó que, mientras otros partidos como PRO, UCR y La Libertad Avanza presentaron boletas fragmentadas, en Buenos Aires se logró consenso en una única lista, impulsada además por el apoyo de intendentes desde lo local.

Kicillof calificó el turno electoral provincial como “una parada crucial” frente a un gobierno nacional que, según él, busca desmantelar el Estado. Afirmó que se confrontan dos modelos: uno que apuesta a la producción, el trabajo y la industria, y otro que ejecuta un “plan de exterminio” de esas bases. Además, alertó sobre el impacto económico del plan nacional: “Hay gente que gasta los ahorros de toda la vida en pagar la luz, el gas y el bondi”, y señaló el crecimiento de la pobreza, la caída del consumo y la paralización de la producción en la provincia.

El mandatario denunció que la campaña será “durísima, sucia, roñosa”, con fake news, videos manipulados y operaciones desde redes sociales; denunció que trolls “trabajan desde Casa Rosada” para insultar y desinformar. Aun así, aseguró que Fuerza Patria está organizada y preparada: “La gestión es campaña, y la campaña es gestión”; se apoyarán en intendentes, empresas, productores y trabajadores “como un escudo de red” para enfrentar el avance del proyecto libertario.

Kicillof advirtió que Milei apunta especialmente a Buenos Aires y recordó un tuit del Presidente reclamando su renuncia: “Déjenos intervenir la Provincia”. Denunció abandono en obras públicas, transporte, energía, educación y salud, advirtiendo que si Milei logra una victoria legislativa, “no va a haber más escuelas ni hospitales”.

El gobernador también vinculó la unificación del espacio bonaerense a la condena judicial a Cristina Fernández de Kirchner, como factor que movilizó el pedido de unidad contra el “gobierno libertario”. Criticó el plan económico de Milei como “ajuste ortodoxo”, que busca planchar el dólar, reprime salarios y jubilaciones, ajusta gastos y destruye la economía real, afectando directamente el salario, los precios, el alquiler y la alimentación. Subrayó situaciones de vulnerabilidad, como niños en guardias hospitalarias por malnutrición, y denunció persecución política, militantes presos y procesados, concluyendo que “hay que usar todo lo que tenemos en la caja de herramientas y salir a trabajar en la campaña”