El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó duras críticas hacia el presidente Javier Milei, afirmando que su Gobierno “nos tiene hace años cruzando un desierto” y que “sólo le da anchoas a la gente” para referirse a medidas que, a su juicio, resultan poco eficaces y muy simbólicas.
En tono de campaña, Kicillof sostuvo que el Ejecutivo nacional atraviesa una ilusión de cambio que no ha entregado resultados concretos, y remarcó que la provincia bonaerense afronta “la mayor crisis estructural” por una política que considera vacía de contenido real.
El gobernador utilizó un lenguaje metafórico fuerte: describió el escenario como un “cruce del desierto” donde la población espera soluciones mientras se le ofrecen “anchoas” —un símbolo que representa gestos mínimos— en lugar de un plan integral. Afirmó que el verdadero terreno es la producción, el trabajo y la industria, aspectos que considera desatendidos por el Gobierno.
La chicana política se inscribe en el marco de las elecciones legislativas próximas, donde Kicillof se posiciona como uno de los principales interlocutores del espacio opositor y busca movilizar al electorado bajo la idea de “defensa del Estado” frente a un modelo que considera de entrega.

