Diego Valenzuela juró como senador bonaerense pero inmediatamente pidió licencia del cargo, igual que había hecho como intendente de Tres de Febrero, y todo apunta a que ocupará un puesto dentro del gobierno nacional en áreas vinculadas a Seguridad o Migraciones. La sucesión municipal queda ahora a cargo de Rodrigo Aybar, que asume como intendente interino. La maniobra ocurrió en pocos minutos: presentación, jura, y licencia especial, en una secuencia inusual para cargos legislativos provinciales.
La decisión se da después de haber sido electo senador por La Libertad Avanza en la Primera Sección electoral y a menos de un mes de haber dejado formalmente la intendencia. Aunque no hay confirmación oficial del Ejecutivo, distintos medios coinciden en que existe una oferta concreta del gobierno nacional para incorporar a Valenzuela en una estructura clave vinculada a Seguridad, lo que explicaría la urgencia por abandonar sus dos cargos electivos casi sin ejercerlos.
Según distintos portales provinciales y nacionales, la licencia se presentó minutos después de la jura, algo excepcional dentro de la Legislatura bonaerense y que generó impacto político por la rapidez del movimiento. Además, se señala que el pase podría ser definitivo, aunque formalmente la licencia queda abierta hasta la definición del cargo nacional. Algunos medios plantean que la situación expone una intención política más orientada a ocupar puestos ejecutivos que a desempeñar los cargos para los cuales fue votado.
Mientras tanto, en Tres de Febrero la transición queda en manos del reemplazo interino, sin precisiones sobre eventuales retornos. Para la Legislatura bonaerense, la banca queda cubierta temporalmente según las reglas de reemplazo de la lista con la que Valenzuela llegó al Senado.
El caso reaviva discusiones sobre las candidaturas testimoniales y el uso de cargos electivos como escalón hacia designaciones ejecutivas. Si el nombramiento nacional se confirma, Valenzuela habrá transitado un camino inédito: electo intendente, electo senador y luego funcionario nacional, pero con participación real mínima en los primeros dos puestos. La decisión también abre una discusión sobre la representación electoral efectiva y sobre la legitimidad de asumir cargos con la intención inmediata de no ejercerlos.

