El peronismo bonaerense vive un nuevo capítulo de tensión interna con una disputa abierta por el control del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires, marcado por diferencias entre el sector del diputado nacional Máximo Kirchner y el del gobernador Axel Kicillof, mientras dirigentes de distintas secciones reclaman mayor participación y se define la fecha de las próximas elecciones internas. La reunión del Consejo Provincial convocada para esta semana será clave para determinar el cronograma electoral y si habrá comicios entre febrero y marzo de 2026, en un clima de fuertes roces tras la derrota electoral del 26 de octubre.

La pelea por la conducción bonaerense también se expresa a nivel legislativo y territorial: intendentes del interior y presidentes de secciones como la Quinta reclaman una convocatoria urgente con padrones actualizados para garantizar la participación de la militancia, y sectores internos buscan que el proceso refleje “el espíritu democrático” del partido.

En la disputa estratégica, el kicillofismo impulsa figuras propias como Verónica Magario para encabezar listas y encontrar puntos de acuerdo que amortigüen los conflictos con el cristinismo —que respalda la continuidad de Máximo Kirchner como referente partidario— mientras tratan de cerrar una lista de unidad que integre a las distintas tribus peronistas.

El mandato de Máximo Kirchner al frente del PJ bonaerense vence el 18 de diciembre y, mientras se define si buscará la reelección o si habrá competencia abierta, la interna se volvió también un espejo de las tensiones más amplias dentro del peronismo, con reclamos de intendentes que se sintieron marginados tras la derrota electoral y debates sobre cómo reorganizar el espacio para 2026 y de cara a 2027.