El gobernador bonaerense Axel Kicillof recorrió los avances de la obra del cuarto carril en la Autopista Buenos Aires–La Plata, una ampliación estratégica de uno de los corredores viales más transitados del país que busca mejorar la seguridad, la fluidez del tránsito y la conectividad regional entre la Ciudad de Buenos Aires y La Plata. La supervisión se realizó de noche para observar el ritmo de los trabajos que se ejecutan sobre el tramo que conecta Avellaneda con Berazategui, donde circulan decenas de miles de vehículos diariamente.
La construcción del cuarto carril es una obra vial de gran envergadura impulsada por la empresa estatal de infraestructura vial AUBASA y forma parte del plan provincial de mejoras del sistema de rutas y autopistas. Este proyecto agrega un carril adicional por sentido en unos 20 kilómetros de extensión y también contempla la repavimentación y demarcación de los carriles existentes, con el objetivo de acelerar tiempos de viaje y reducir siniestros viales en un segmento clave del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El tramo intervenido se encuentra entre el Acceso Sudeste y la estación de peaje de Hudson, beneficiando a municipios densamente poblados como Avellaneda, Quilmes y Berazategui, y forma parte de un plan de inversiones que supera los $25.900 millones de pesos y estima un plazo de ejecución de hasta 15 meses desde su inicio.
Kicillof subrayó que esta obra no solo responde a un reclamo histórico de los usuarios de una vía por la que circulan más de 200 000 vehículos por día, sino que también refuerza la integración territorial y el desarrollo productivo y social de la región bonaerense, especialmente en el contexto de crecientes desafíos de movilidad y logística en el AMBA.
Las tareas se realizan principalmente de noche —entre las 20:00 y las 06:00— para minimizar el impacto en el tránsito durante las horas pico, y las obras se desarrollan por etapas para mantener la circulación habilitada mientras se avanza en el ensanche.

