El PRO —el partido que fundó Mauricio Macri— marcó distancia política y legislativa respecto del presidente Javier Milei de cara a 2026, anunciando que apoyará algunas iniciativas del gobierno pero con reparos, límites y condiciones, especialmente en proyectos clave como la reforma laboral y otros cambios estructurales que el Ejecutivo busca impulsar en el Congreso. La decisión se da en un contexto de tensiones internas dentro de la coalición oficialista, donde el PRO busca reafirmar su identidad propia y no respaldar “a libro cerrado” la agenda de La Libertad Avanza (LLA).
Los legisladores del PRO sostienen que coinciden con la necesidad de modernizar ciertas normas, pero advierten que no acompañarán iniciativas sin correcciones ni análisis técnico detallado, en particular en temas sensibles como el tratamiento de la imputabilidad juvenil —para lo cual proponen fijar la edad en 14 años en lugar de los 13 planteados por el Ejecutivo— y otros puntos de la reforma laboral que aún generan controversias en sectores sociales y provinciales.
El distanciamiento también se expresa en el plano parlamentario: según medios nacionales, el bloque amarillo no garantizaría su apoyo automático a reformas que el Ejecutivo busca aprobar este año, como parte de su agenda de cambios estructurales que incluye revisiones al sistema laboral y proyectos económicos prioritarios para 2026.
Esta postura ocurre en un momento en que el presidente Milei intenta avanzar con reformas estructurales y proyectos de ley de alta sensibilidad, incluyendo la reforma laboral y el presupuesto nacional, en un Congreso donde La Libertad Avanza no tiene mayoría absoluta y depende de aliados como el PRO para consolidar acuerdos.
El PRO busca así proyectarse como un aliado estratégico, pero independiente y crítico, capaz de negociar artículo por artículo y plantear enmiendas, incluso cuando comparte objetivos generales de cambio con el Gobierno. Esta dinámica muestra una relación compleja entre el partido amarillo y LLA, con un desafío central para Milei: construir consensos amplios sin perder su perfil reformista.

