Los docentes de la Provincia de Buenos Aires enfrentan un conflicto salarial a pocos días del inicio del ciclo lectivo 2026, ya que sus haberes están entre los más bajos de las principales jurisdicciones del país —por debajo de los de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba— y, además, han sufrido una pérdida de cerca del 18 % de poder adquisitivo en la última década, lo que genera tensiones paritarias y la posibilidad de medidas de fuerza que podrían postergar el comienzo de clases.
Según reconstrucciones gremiales, un maestro de grado sin antigüedad en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cobra cerca de 976 000 pesos brutos, con más de 860 000 en mano, mientras que en la Provincia de Buenos Aires un docente con similar perfil percibe alrededor de 934 000 pesos brutos, pero queda en torno a 740 000 pesos netos tras descuentos, ubicándose por debajo de los sueldos de Santa Fe (que superan el millón 200 000 pesos) y de Córdoba, aunque todavía no hay cifras cerradas para esa última jurisdicción.
El deterioro del salario real bonaerense, evidenciado por la caída sostenida del poder adquisitivo durante más de diez años, es una de las causas del conflicto con los gremios docentes, que consideran insuficientes las propuestas paritarias hasta ahora y sostienen que la desfinanciación del sistema educativo —tanto por menor aporte nacional como por limitaciones fiscales provinciales— agrava la situación. Un paro docente fue anunciado para el 2 de marzo, la fecha prevista para el inicio de clases, en rechazo a la última oferta salarial y como forma de presión para mejorar las condiciones.
La discusión salarial se produce en un contexto en el que los sindicatos del Frente de Unidad Docente Bonaerense reivindican la necesidad de recomponer el poder adquisitivo perdido y equiparar los ingresos a los de otras grandes jurisdicciones ante una inflación persistente y costos de vida crecientes, algo que también se observa en otras provincias incluso ajustando por criterios de inflación real.

