El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cruzó duramente al presidente Javier Milei al afirmar que “no estamos condenados a esta pesadilla” y proponer un “camino alternativo” de políticas económicas y sociales para el país, en un marcado distanciamiento con la gestión nacional. El mensaje se produjo en un acto oficial donde Kicillof defendió un modelo distinto al que impulsa el Gobierno central, basado en un rol más activo del Estado para sostener la producción, el empleo y la cohesión social.

Durante su discurso, el gobernador cuestionó las políticas de ajuste fiscal y monetario implementadas por la administración nacional, y señaló que los resultados de esas medidas —como la caída del consumo interno y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios— profundizan las dificultades de la sociedad argentina en vez de generar bienestar. Kicillof sostuvo que “el país necesita un proyecto de desarrollo con inclusión, con trabajo, con producción y con educación pública para todas y todos”, y llamó a discutir propuestas que prioricen la producción y la industria nacional.

El gobernador también se refirió a la gestión de la crisis social y económica, y criticó lo que definió como “diagnósticos simplistas” de la situación nacional, al tiempo que resaltó que la provincia de Buenos Aires trabaja en programas de asistencia social, fortalecimiento de pymes y mantenimiento del empleo a través de planes propios de inversión y apoyos a sectores productivos. Su discurso buscó contrastar los resultados en la provincia con la realidad que Kicillof atribuye a las políticas de la Casa Rosada.

La declaración pública se dio también en un contexto de creciente tensión política entre el oficialismo provincial y el Gobierno nacional, en medio de debates sobre el rumbo económico del país, la reforma laboral y la ejecución presupuestaria, así como las prioridades de gasto y la coordinación federal. Kicillof sostuvo que “hay otro camino posible” que no implique recortes drásticos en áreas clave como educación, salud y políticas sociales, y propuso construir consensos amplios para enfrentar los desafíos estructurales de la Argentina.