La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, comenzó a posicionarse en la carrera por la sucesión de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires con un gesto político que combinó mensaje y foto de unidad dentro del peronismo. La movida fue interpretada como una señal de lanzamiento en la disputa interna de cara a 2027.

El gesto se dio en el marco del reordenamiento del PJ bonaerense, donde distintos sectores buscan mostrar cohesión tras semanas de tensiones. En ese escenario, Fernández eligió exhibir alineamiento con las principales figuras del espacio, en un intento por consolidar su perfil dentro de la estructura partidaria.

La jefa comunal de Moreno aparece como una de las dirigentes que busca ganar protagonismo en el tablero bonaerense. Con base territorial propia y respaldo dentro del Movimiento Evita, intenta construir volumen político para competir en una interna que ya empieza a delinear posibles candidatos para el próximo ciclo electoral.

Su posicionamiento se da en un contexto donde el peronismo intenta recomponer equilibrios entre sus distintas corrientes. Fernández, que mantiene vínculos tanto con el kirchnerismo como con el kicillofismo, apuesta a mostrarse como una figura capaz de dialogar con todos los sectores, en un momento en que la unidad aparece como un factor clave.

El movimiento también refleja el inicio de una etapa más abierta de competencia dentro del peronismo bonaerense, donde varios dirigentes comienzan a mostrar sus aspiraciones. En ese escenario, la intendenta de Moreno busca instalar su nombre en la discusión y posicionarse como una alternativa dentro de la renovación del espacio.