La suspensión de clases en Mar del Plata fue extendida ante la continuidad del alerta naranja por condiciones climáticas adversas, en un escenario que mantiene en alerta a las autoridades y limita la actividad en la ciudad. La medida busca reducir riesgos frente a un pronóstico que anticipa fuertes lluvias, viento intenso y posibles complicaciones en la vía pública.
La decisión fue tomada por el Municipio en coordinación con autoridades educativas, y alcanza a distintos niveles y modalidades, tanto en instituciones públicas como privadas. El objetivo principal es evitar la circulación durante las horas de mayor intensidad del fenómeno meteorológico y garantizar la seguridad de estudiantes, docentes y familias.
Según se informó, el alerta naranja implica la posibilidad de eventos climáticos con capacidad de generar daños y afectar el normal desarrollo de las actividades. En situaciones similares, las autoridades ya habían optado por suspender clases en turnos completos o parciales cuando se prevén ráfagas intensas, caída de árboles o inconvenientes en el tránsito.
Además de la suspensión de clases, se recomienda a la población limitar los desplazamientos, asegurar objetos que puedan volarse y mantenerse informada a través de los canales oficiales. También se evalúan medidas adicionales en función de cómo evolucione el clima durante la jornada.
Este tipo de decisiones se enmarca en protocolos preventivos que se aplican ante alertas meteorológicas de nivel elevado, especialmente en ciudades costeras como Mar del Plata, donde los temporales suelen tener un impacto significativo en la infraestructura urbana y en la seguridad pública.

