La industria del calzado atraviesa uno de sus momentos más críticos en años y las pequeñas y medianas fábricas advierten que la caída del consumo, la apertura de importaciones y el aumento de costos están provocando cierres, despidos y una fuerte reducción de la producción. En ese contexto, empresarios del sector aseguran que muchas firmas trabajan muy por debajo de su capacidad o directamente dejaron de fabricar.
El caso de una fábrica bonaerense refleja el impacto de la crisis: según relató su propietario, la empresa llegó a emplear a 120 personas durante sus años de mayor actividad, pero actualmente mantiene apenas 15 trabajadores. La caída de las ventas y las dificultades para sostener costos operativos obligaron a reducir drásticamente la estructura productiva.
El deterioro del sector viene siendo advertido desde hace meses por cámaras empresarias y fabricantes. La Cámara de la Industria del Calzado (CIC) señaló recientemente que el consumo interno continúa en niveles muy bajos y que numerosas empresas registran caídas de ventas superiores al 30% interanual. A eso se suma una menor utilización de la capacidad instalada y dificultades para sostener el empleo.
Los empresarios también apuntan contra el crecimiento de las importaciones de calzado terminado, que volvió a ganar participación en el mercado local. Según sostienen, la combinación entre apertura comercial, retracción del consumo y presión de costos genera una competencia cada vez más difícil para la producción nacional.
En distintos polos productivos del conurbano bonaerense y otras provincias comenzaron a registrarse suspensiones, reducción de turnos y menor actividad en talleres vinculados a la cadena de producción. El sector emplea de manera directa e indirecta a miles de trabajadores, especialmente en pequeñas fábricas familiares y pymes.
Mientras tanto, fabricantes advierten que el principal problema sigue siendo la fuerte caída de la demanda. Aseguran que muchas familias dejaron de priorizar la compra de indumentaria y calzado frente al aumento de gastos básicos, lo que impactó de lleno sobre la actividad. En ese escenario, el sector reclama medidas para sostener la producción nacional y evitar una profundización de la pérdida de empleo.

