Un centro de rehabilitación para personas con consumos problemáticos que funcionaba sin habilitación fue clausurado en Ingeniero Maschwitz durante un operativo conjunto entre el Ministerio de Salud bonaerense y la Municipalidad de Escobar. En el lugar había 24 personas internadas y se detectaron graves irregularidades sanitarias, de seguridad e higiene.

La intervención se produjo luego de denuncias realizadas por vecinos de la zona, quienes venían alertando por disturbios y movimientos frecuentes en la propiedad. Al ingresar al establecimiento, los inspectores comprobaron que el espacio operaba al margen de la normativa vigente y que no contaba con las habilitaciones correspondientes para brindar tratamientos de rehabilitación por adicciones. Según la legislación provincial, este tipo de internaciones solo puede realizarse en instituciones hospitalarias o establecimientos especialmente autorizados.

Durante el procedimiento también se hallaron alimentos vencidos y múltiples deficiencias vinculadas a las condiciones de habitabilidad y seguridad. Las actuaciones realizadas por la Subsecretaría de Inspección, Comercio y Espacios Públicos del municipio fueron remitidas al área de Legal y Técnica, que analiza la posibilidad de impulsar una denuncia penal contra los responsables del lugar debido a la gravedad de las irregularidades detectadas.

El caso volvió a poner en discusión la proliferación de establecimientos clandestinos dedicados al tratamiento de adicciones. Especialistas en salud mental remarcan que este tipo de espacios no solo funcionan sin controles médicos adecuados, sino que además pueden poner en riesgo la integridad física y psicológica de los pacientes. La Provincia cuenta con una red de instituciones públicas y dispositivos comunitarios para abordar los consumos problemáticos, entre ellos el Hospital de Salud Mental y Adicciones “Papa Francisco” de Escobar y distintos programas articulados con Sedronar.

No es la primera vez que se detecta una situación similar en el distrito. En años anteriores, el municipio ya había clausurado otros centros clandestinos por falta de habilitación y por presentar condiciones incompatibles con la atención sanitaria, una problemática que las autoridades reconocen como recurrente y que obliga a reforzar controles y fiscalizaciones.

La investigación continúa y las autoridades buscan determinar las responsabilidades de quienes administraban el establecimiento, mientras se analiza la situación de las personas que permanecían internadas y las alternativas para garantizar su continuidad terapéutica dentro del sistema formal de salud.