La detección de los virus de hepatitis A y E en aguas residuales del Área Metropolitana de Buenos Aires encendió una alerta sanitaria luego de que el Ministerio de Salud nacional advirtiera un crecimiento sostenido de los casos y un cambio en la circulación de estas enfermedades, especialmente entre adultos jóvenes no vacunados. Los datos surgen del Boletín Epidemiológico Nacional y de un sistema de monitoreo desarrollado por el Instituto Malbrán junto con AySA.
La hepatitis A, que había logrado mantenerse bajo control gracias a la incorporación de la vacuna obligatoria en 2005, comenzó a mostrar un repunte en los últimos años. Mientras que en 2021 apenas se habían registrado dos diagnósticos, durante 2025 se notificaron 53 casos y en los primeros cuatro meses de 2026 ya se contabilizaron 34 contagios. El aumento se concentra principalmente en mayores de 20 años, un grupo que quedó fuera del esquema de vacunación universal implementado hace dos décadas.
El seguimiento realizado sobre plantas depuradoras del AMBA permitió detectar además la circulación persistente del virus de hepatitis E. Aunque los casos clínicos confirmados siguen siendo escasos, el hallazgo en aguas residuales revela una circulación mucho más amplia de la enfermedad, incluso entre personas asintomáticas. Según los estudios, el virus E apareció en todas las plantas analizadas, con niveles de positividad que oscilaron entre el 49% y el 76%, mientras que la hepatitis A presentó una presencia más irregular.
Especialistas destacan que el monitoreo de aguas residuales se convirtió en una herramienta clave para anticipar brotes y detectar la circulación viral antes de que se refleje plenamente en los sistemas tradicionales de vigilancia epidemiológica. Esta metodología ya había sido utilizada durante la pandemia de COVID-19 y ahora permite seguir otras enfermedades emergentes o reemergentes.
El contagio de la hepatitis A se produce principalmente por vía fecal-oral, a través del consumo de agua o alimentos contaminados y por determinadas prácticas sexuales. La hepatitis E, en tanto, suele presentar cuadros leves, aunque puede generar complicaciones en personas inmunosuprimidas y embarazadas. Ambos virus fueron incluidos entre los eventos prioritarios por las autoridades sanitarias.
El Ministerio de Salud remarcó la importancia de completar los esquemas de vacunación y reforzar las medidas de higiene y prevención. Actualmente, la cobertura nacional contra la hepatitis A ronda el 82%, todavía por debajo del 90% considerado ideal para garantizar una protección comunitaria adecuada.

