El Senado de la Nación inició este viernes al mediodía el debate sobre el Presupuesto 2026, el primero de la era del presidente Javier Milei y uno de los ejes de las sesiones extraordinarias del Congreso que se desarrollan hasta fin de año, en una jornada clave con el reloj legislativo corriendo contra el cierre del período. El proyecto, que ya fue aprobado en general por la Cámara de Diputados y deberá resolverse en particular en el Senado, plantea metas de crecimiento económico y superávit, pero incluye recortes sensibles en áreas sociales que generan controversias incluso entre aliados del oficialismo.
El oficialismo confía en asegurar la aprobación en general de la ley de gastos con el apoyo de su bloque principal —La Libertad Avanza— y aliados, aunque el bloque peronista y algunas fuerzas de oposición anticiparon voto negativo. El debate se concentra especialmente en artículos como el 30, que eliminaría metas legales de inversión en educación y ciencia, lo que podría obligar a devolver el proyecto a la Cámara baja si pierde consenso.
El Presupuesto 2026 proyecta un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 5 %, un superávit primario, y mantiene un esquema de bandas cambiarias con proyecciones específicas para el dólar hacia fines de 2026, así como estimaciones de inflación y consumo. También contempla ajustes en políticas sociales, como congelamientos y recortes en partidas de seguridad social y asistencia alimentaria.
En la misma sesión el Senado tiene previsto tratar el proyecto de “Principio de Inocencia Fiscal”, que reformula partes del régimen tributario y penal para elevar los umbrales a partir de los cuales una persona o empresa puede ser investigada por evasión, una iniciativa que busca incentivar el uso de ahorros no declarados.
La discusión presupuestaria se da en un contexto de fuerte ajuste fiscal impulsado por el Gobierno nacional, que tras años de extender presupuestos anteriores sin aprobar uno propio busca consolidar su propio plan económico. Sectores de la oposición y organizaciones sindicales han expresado críticas a varios de los lineamientos, señalando que los recortes sociales y la falta de consenso parlamentario podrían profundizar tensiones económicas y sociales.
El Senado de la Nación retomó esta semana el debate del Presupuesto 2026 en el marco de las sesiones extraordinarias del Congreso, con el oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) impulsando sin dilaciones la aprobación de la ley de gastos nacionales y proyectos acompañantes, mientras busca sostener la meta de “déficit cero” antes de fin de año. La agenda parlamentaria, convocada hasta el 30 de diciembre, coloca como eje principal el tratamiento del proyecto presupuestario y la Ley de Inocencia Fiscal, que ya obtuvo media sanción en Diputados y está prevista para ser debatida en el Senado este viernes 26.
El Presupuesto 2026 ingresó con dictamen de mayoría en el Senado y es debatido tal cual obtuvo media sanción en la Cámara baja, aunque sectores oficialistas tuvieron que descartar artículos polémicos que buscaban recortes fuertes en emergencias sociales y universitarias tras un duro revés en Diputados. El oficialismo también procura avanzar con reformas económicas y estructurales que acompañan el plan de gastos, aunque algunos como la Modernización Laboral quedaron postergados hasta febrero del año próximo.
El debate se desarrolla en un contexto parlamentario tenso, con bloques dialoguistas negociando apoyos y la Casa Rosada presionando para sancionar cuanto antes el presupuesto, que busca consolidar el objetivo de equilibrio fiscal y dar previsibilidad a las cuentas públicas. En paralelo, otros proyectos como la modificación del régimen penal tributario, cambios al Código Civil y Comercial y la creación de un régimen simplificado de Ganancias forman parte de las iniciativas que acompañan el paquete económico.
Aunque la reforma laboral quedó fuera de la agenda inmediata y se retomará oficialmente en febrero de 2026, la agenda de extraordinarias sigue siendo amplia y busca dar señales de normalidad legislativa y cumplimiento de metas fiscales antes de que concluya el período convocado.
La Confederación General del Trabajo (CGT) encabeza este jueves 18 de diciembre una masiva movilización hacia Plaza de Mayo para frenar el avance del proyecto de reforma laboral y el Presupuesto 2026 impulsados por el gobierno de Javier Milei, junto a sindicatos, movimientos sociales, las dos CTA y sectores políticos opositores, en lo que se perfila como una de las mayores demostraciones de fuerza sindical del año. La protesta tiene lugar mientras el Senado debate la iniciativa oficial en comisiones y el oficialismo intenta darle dictamen antes de fin de año.
La marcha principal está convocada para las 15:00 horas en Plaza de Mayo, tras concentraciones desde el mediodía en distintos puntos del centro porteño, y se espera que represente a decenas de miles de trabajadores y organizaciones de todo el país, con sectores gremiales, sindicales docentes, del transporte y agrupaciones sociales confluyendo hacia el epicentro del acto. El reclamo principal es el rechazo a la reforma laboral que —según la CGT— afectaría derechos colectivos básicos y precarizaría las condiciones de trabajo.
La CGT ha calificado el proyecto como “regresivo y precarizador” y sostiene que, a pesar de concesiones parciales del gobierno —como la eliminación de ciertos artículos polémicos— la iniciativa en general significa un ataque a derechos laborales fundamentales. En el acto se leerá un documento con críticas contundentes al Ejecutivo y participarán los tres cotitulares de la central obrera: Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello.
La movilización cuenta con adhesiones extraordinarias: la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) realiza un paro nacional de 24 horas en respaldo; gremios del transporte, docentes y otros sectores se suman con marchas propias o puntos de concentración; y organizaciones de izquierda y políticas como La Cámpora confluirán en Plaza de Mayo en paralelo.
El operativo de seguridad para la protesta es amplio y el Gobierno nacional y la Ciudad de Buenos Aires han activado protocolos antipiquetes y un despliegue policial en torno al microcentro porteño, con cortes de tránsito en avenidas principales y presencia de fuerzas en los accesos a la Plaza. La jornada encierra tensión política dada la simultaneidad entre la movilización sindical y el debate legislativo de la reforma laboral que el oficialismo busca aprobar antes de fin de año.
El peronismo bonaerense vive un nuevo capítulo de tensión interna con una disputa abierta por el control del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires, marcado por diferencias entre el sector del diputado nacional Máximo Kirchner y el del gobernador Axel Kicillof, mientras dirigentes de distintas secciones reclaman mayor participación y se define la fecha de las próximas elecciones internas. La reunión del Consejo Provincial convocada para esta semana será clave para determinar el cronograma electoral y si habrá comicios entre febrero y marzo de 2026, en un clima de fuertes roces tras la derrota electoral del 26 de octubre.
La pelea por la conducción bonaerense también se expresa a nivel legislativo y territorial: intendentes del interior y presidentes de secciones como la Quinta reclaman una convocatoria urgente con padrones actualizados para garantizar la participación de la militancia, y sectores internos buscan que el proceso refleje “el espíritu democrático” del partido.
En la disputa estratégica, el kicillofismo impulsa figuras propias como Verónica Magario para encabezar listas y encontrar puntos de acuerdo que amortigüen los conflictos con el cristinismo —que respalda la continuidad de Máximo Kirchner como referente partidario— mientras tratan de cerrar una lista de unidad que integre a las distintas tribus peronistas.
El mandato de Máximo Kirchner al frente del PJ bonaerense vence el 18 de diciembre y, mientras se define si buscará la reelección o si habrá competencia abierta, la interna se volvió también un espejo de las tensiones más amplias dentro del peronismo, con reclamos de intendentes que se sintieron marginados tras la derrota electoral y debates sobre cómo reorganizar el espacio para 2026 y de cara a 2027.
El intendente Federico Achával acompañó a chicos y jóvenes de barrios de todo Pilar en el cierre de año de las actividades de Taekwondo de los ocho clubes municipales. La jornada tuvo lugar en el Club Municipal Peruzzotti, donde las familias pudieron disfrutar de un espacio de encuentro dedicado a este deporte.
Al respecto del evento, Achával expresó: «Es una gran alegría compartir esta muestra de fin de año que nos demuestra la importancia de seguir fomentando y acompañando el deporte, porque nuestros clubes unen, integran y transmiten valores fundamentales a través del deporte». «Felicitaciones a todos los que participaron este año. A seguir por este camino de constancia, disciplina y esfuerzo», remarcó el jefe comunal.
“Vamos a seguir trabajando para que nuestros vecinos y vecinas encuentren en nuestros clubes municipales un lugar para desarrollarse y formarse con los valores del deporte”, cerró el intendente.
Acompañó al intendente el secretario de Gobierno, Santiago Laurent.